Luis Alberto Spinetta (1950-2012), adiós.

9 Febrero, 2012
By Cristina

Luis Alberto Spinetta, (Buenos Aires, 23 de enero de 1950 – ibídem, 8 de febrero de 2012), El Flaco,  cantante, guitarrista, poeta y compositor argentino de rock, uno de los más importantes de su país. La gran complejidad de sus obras, tanto en lo instrumental, como en lo lírico y poético, le valió el reconocimiento en Latinoamérica y el resto del mundo.

En sus letras hay influencia de escritores, poetas, artistas y pensadores como Rimbaud, Vincent Van Gogh, Carl Gustav Jung, Sigmund Freud, Friedrich Nietzsche, Foucault, Deleuze, Carlos Castaneda y Artaud, del cual incluso lleva su nombre uno de sus discos.

El 21 de julio de 2009 fue galardonado con el Gardel de Oro por CAPIF (la cámara de productores fonográficos) por su disco Un mañana, también se llevó los galardones a Mejor Álbum Artista de Rock; Mejor Diseño de Portada; Mejor Video Clip; Canción del Año y Álbum del Año.

El 4 de diciembre de 2009 festejó sus 40 años de trayectoria ya que era un excelente artista del rock argentino con un recital de cinco horas y media en el que reunió a todas las bandas de su carrera.

En 1978 publicó el libro de poemas “Guitarra negra”, les dejo uno:

V

Este verdadero poema
… no ha sido resuelto aún,
pero quiere vivir bajo su forma
Aquí,
como sea.

Yo intento atraerlo hacia nosotros,
creo poder transmitir apenas un mote de su espíritu
y en ello dejo buena parte de mis comisuras.

Quizá con el tiempo
las estrofas y los versos se resequen
y musiten desde entonces
un sórdido dibujar de su descreimiento.

 Murió ayer, una pena enorme que no se puede poner en palabras.  

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Visión 29 (De Maximo Simpsom)

Las águilas volaron hacia el lecho del mar, / y los últimos perros ladraron extenuados. /// Las gaviotas huyeron, y cesaron los vientos. / Enmudeció el rocío, enloqueció la piedra. /// Los jaguares perdidos cayeron hacia el fondo, / y las últimas vacas mugieron largamente. ////

JOHN BERGER

No puedo decirte qué hace el arte y cómo lo hace, pero sé que a menudo el arte ha juzgado a los jueces, vengado a los inocentes y enseñado al futuro los sufrimientos del pasado para que nunca se olviden. Sé también que en ese caso, los poderosos le temen al arte, cualquiera sea su forma, y que esa forma de arte corre entre la gente como un rumor y una leyenda porque encuentra un sentido que las atrocidades no encuentran, un sentido que nos une, porque es finalmente inseparable de la justicia. El arte, cuando obra de ese modo, se vuelve un espacio de encuentro de lo invisible, lo irreductible, lo imperecedero, el valor y el honor. /// (Fragmento final de MINEROS, ensayo recogido en CADA VEZ QUE DECIMOS ADIOS. Traducción: Graciela Speranza. Ediciones de la Flor)